Artículo de Raquel Guardia Villalba, Open Banking Specialist en PFSTECH
Cómo el Open Banking está cambiando la forma en que decidimos a quién decirle que sí
El equipo de riesgos lo tenía claro: había que aumentar la concesión, captar nuevos perfiles. Pero sin comprometer el apetito al riesgo. El Open Banking podría ser la herramienta adecuada, pero temían abrir el grifo sin control y que la situación se desbordase haciendo crecer la mora.
Les propusimos hacer una comparativa. Tomamos un conjunto de solicitudes reales de usuarios que habían aportado sus claves bancarias para acceder a sus datos transaccionales. Los evaluamos en paralelo mediante nuestro modelo de Open Banking y a través del modelo tradicional para no clientes de la entidad —el que utilizan para perfiles sin historial previo—. Para asegurar unos resultados realistas, en el segundo caso utilizamos solo las variables básicas requeridas por el modelo.
El desenlace les sorprendió.
Aplicando exactamente las mismas políticas de riesgo, en un alto volumen de los casos denegados o marcados como dudosos en el modelo de no clientes de la entidad, el modelo Open Banking reveló perfiles solventes. Ingresos estables no visibles en los documentos, patrones de gasto saludables, ahorro recurrente, baja exposición a deuda…
La conclusión fue clara: no era el cliente el que fallaba, sino la información en la que se basaba la decisión.
Donde antes veían incertidumbre, ahora veían precisión. Donde había una denegación, ahora había margen para aprobar con confianza.
El fin de la paradoja
Esta historia refleja una situación que hemos vivido repetidamente en reuniones con distintas entidades y pone de manifiesto una gran verdad: en el mundo del crédito, la confianza es fundamental.
Pero ¿cómo confiar en alguien a quien no conoces? Esa es una de las grandes paradojas del sistema financiero. Para evaluar a un cliente, necesitas conocer su comportamiento. Pero para conocerlo, antes tienes que haberle concedido crédito.
Durante años, esta lógica circular ha dejado fuera a perfiles posiblemente solventes, pero sin historial tradicional: jóvenes, ciertos autónomos, nuevos residentes o personas que, simplemente, no han necesitado crédito antes. Para ellos, el scoring tradicional suele ser un muro infranqueable.
El Open Banking rompe esa lógica.
Gracias al acceso que tenemos a la información bancaria del usuario en otras entidades, siempre con su permiso, es posible analizar con lupa su comportamiento real. No sus promesas. No su pasado con nosotros. Su realidad hoy.
Esto nos da la posibilidad de evaluar a un completo desconocido como si fuera un cliente con un alto grado de vinculación. De este modo, el nivel de riesgo tampoco se ve afectado.
Más datos, menos fricción
Además, el Open Banking no sólo mejora el análisis. Hace más competitivo el proceso.
Permite tomar decisiones más rápidas, más automáticas y más justas. El cliente no tiene que adjuntar papeles, ni esperar. Se conecta con su banco, y listo. Lo cual mejora su experiencia… y nuestras tasas de conversión.
En un mercado donde el usuario lo quiere todo ya, esa agilidad no es un extra. Es un mínimo para competir.
Si tú no lo haces, alguien lo hará
La tendencia en España ya es clara: hay cada vez más entidades utilizando datos transaccionales vía Open Banking en sus procesos de originación. Y no solo las fintech. También los grandes bancos.
No se trata sólo de incorporar una tecnología. Se trata de mantener el pulso del mercado. De no quedarse atrás. Porque mientras tú decides si confiar o no en ese cliente sin historial, tu competencia ya le dijo que sí. Y lo captó.
¿Quieres ver cómo nuestra solución de Open Banking puede ayudarte a crecer sin aumentar la mora?
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